El multiplicador monetario es uno de los conceptos más importantes de la teoría monetaria moderna. Entenderlo es fundamental para comprender cómo funciona el sistema bancario, por qué existe mucho más dinero circulando en la economía del que físicamente se ha impreso y cuál es el papel real de los bancos comerciales en la creación de dinero.
En términos sencillos, el multiplicador monetario describe el proceso mediante el cual el sistema bancario de reserva fraccionaria «multiplica» una cantidad inicial de dinero depositado, generando una oferta monetaria varias veces superior a la base monetaria original. Si un banco recibe un depósito de 1.000 euros y el coeficiente de caja es del 10%, ese dinero puede dar lugar, tras sucesivas rondas de préstamos y depósitos, a hasta 10.000 euros en la economía. De esos 10.000, solo 1.000 corresponden a dinero físico real; el resto es dinero creado electrónicamente por la banca comercial.
Este artículo explica en profundidad qué es el multiplicador monetario, cómo se calcula, cuál es su historia, qué relación tiene con la reserva fraccionaria, cuáles son sus limitaciones prácticas y qué críticas ha recibido tanto desde la teoría económica convencional como desde perspectivas heterodoxas.
Definición del multiplicador monetario
El multiplicador monetario (también llamado multiplicador bancario o multiplicador del dinero) es un coeficiente que expresa la relación entre la oferta monetaria total de una economía y su base monetaria. Dicho de otro modo, indica cuántas veces se «multiplica» cada unidad de dinero emitida por el banco central una vez que ingresa al sistema bancario de reserva fraccionaria.
La idea central es que los bancos comerciales no guardan la totalidad de los depósitos que reciben. En lugar de ello, están obligados a retener solo una fracción (el coeficiente de caja o encaje legal), mientras que el resto puede ser prestado. Ese dinero prestado, a su vez, vuelve al sistema bancario como un nuevo depósito, del cual nuevamente se retiene solo una fracción y se presta el resto. Este proceso se repite sucesivamente, expandiendo la cantidad total de dinero disponible en la economía.
Para quienes se acercan por primera vez al concepto: imaginemos que la economía funciona como un sistema de vasos comunicantes. El banco central vierte agua (dinero base) en el primer vaso (el sistema bancario). Pero los bancos no retienen toda el agua: dejan solo una pequeña porción y dejan fluir el resto hacia otros vasos. Cada vaso retiene una porción y deja pasar el excedente. Al final, la cantidad total de agua distribuida en todos los vasos es mucho mayor que la que originalmente vertió el banco central.
Fórmula del multiplicador monetario
Fórmula simplificada
La versión más básica del multiplicador monetario se expresa como la inversa del coeficiente de caja (también llamado coeficiente de reservas obligatorias):
m = 1 / c
Donde:
- m es el multiplicador monetario
- c es el coeficiente de caja (expresado como decimal)
Si el coeficiente de caja es del 10% (0,10), el multiplicador es 1 / 0,10 = 10. Esto significa que, en teoría, cada unidad monetaria depositada puede generar hasta 10 unidades en el sistema.
Fórmula ampliada
En la realidad, no todo el dinero permanece dentro del sistema bancario. Las personas retienen parte de su dinero en efectivo en lugar de depositarlo. Para capturar este comportamiento, se utiliza una fórmula más precisa:
m = (1 + e) / (e + c)
Donde:
- e es el coeficiente de efectivo en manos del público (relación entre el efectivo que las personas mantienen fuera del banco y los depósitos)
- c es el coeficiente de caja o reservas
Esta fórmula refleja mejor la realidad, ya que cuanto mayor sea la proporción de efectivo que el público decide mantener fuera de los bancos, menor será el efecto multiplicador.
Relación con la oferta monetaria
A partir del multiplicador se establece que:
M = m × BM
Donde:
- M es la oferta monetaria total
- m es el multiplicador monetario
- BM es la base monetaria (billetes y monedas en circulación más reservas bancarias)
Ejemplo paso a paso del multiplicador monetario
Para comprender el mecanismo de forma concreta, consideremos un ejemplo con un coeficiente de caja del 10%:
- El cliente A deposita 1.000 euros en un banco.
- El banco retiene 100 euros como reserva obligatoria (10%) y presta 900 euros al cliente B.
- El cliente B utiliza esos 900 euros para comprar un bien. El vendedor (cliente C) deposita esos 900 euros en su banco.
- El banco de C retiene 90 euros (10% de 900) y presta 810 euros al cliente D.
- El proceso se repite sucesivamente.
| Ronda | Depósito recibido | Reserva (10%) | Monto prestado |
|---|---|---|---|
| 1 | 1.000 € | 100 € | 900 € |
| 2 | 900 € | 90 € | 810 € |
| 3 | 810 € | 81 € | 729 € |
| 4 | 729 € | 72,9 € | 656,1 € |
| 5 | 656,1 € | 65,6 € | 590,5 € |
| … | … | … | … |
| Total | 10.000 € | 1.000 € | 9.000 € |
Al final del proceso, los 1.000 euros iniciales se han convertido en 10.000 euros de depósitos totales en el sistema. De esos 10.000, solo 1.000 euros son dinero «real» (base monetaria); los 9.000 restantes son dinero creado por la banca comercial a través de la concesión de créditos.
Historia y orígenes del concepto
Los orfebres y los primeros bancos
El fenómeno de la multiplicación del dinero es anterior a su formalización teórica. En la Europa medieval, los orfebres que custodiaban el oro de sus clientes descubrieron que rara vez todos los depositantes acudían simultáneamente a retirar sus reservas. Esto les permitió emitir recibos (que funcionaban como dinero) por cantidades superiores al oro que realmente custodiaban. Este mecanismo primitivo fue, en esencia, el nacimiento de la banca de reserva fraccionaria y, con ella, del efecto multiplicador.
La formalización en la teoría económica
El concepto del multiplicador monetario fue articulado de manera formal durante los siglos XIX y XX, en paralelo con el desarrollo de la teoría monetaria. Economistas como Irving Fisher, con su ecuación cuantitativa del dinero (MV = PQ), sentaron las bases para comprender la relación entre la cantidad de dinero y los precios. Posteriormente, la teoría del multiplicador se integró en los modelos macroeconómicos estándar, particularmente en el marco keynesiano y en los desarrollos monetaristas liderados por Milton Friedman y Anna Schwartz en su obra «A Monetary History of the United States» (1963).
La consolidación de la banca central
La creación de bancos centrales modernos (el Banco de Inglaterra en 1694, la Reserva Federal de Estados Unidos en 1913, y posteriormente el Banco Central Europeo en 1998) institucionalizó el sistema de reserva fraccionaria y otorgó un marco regulatorio al proceso multiplicador. Los bancos centrales se convirtieron en los responsables de fijar el coeficiente de reservas obligatorias, controlar la base monetaria y actuar como prestamistas de última instancia cuando el sistema enfrentaba crisis de liquidez.
Componentes y variables que influyen en el multiplicador
Coeficiente de caja (encaje legal)
Es la variable más directa. A menor coeficiente de caja, mayor multiplicador. Un coeficiente del 10% genera un multiplicador teórico de 10; uno del 1% genera un multiplicador de 100; y un coeficiente del 0% (como el vigente en Estados Unidos desde marzo de 2020 y en la Unión Europea para ciertos depósitos) implica, en teoría, un multiplicador infinito, aunque en la práctica otros factores lo limitan.
Coeficiente de efectivo en manos del público
Cuanto más dinero en efectivo retienen las personas fuera del sistema bancario, menor es el efecto multiplicador. Si la población desconfía de los bancos o prefiere operar en efectivo, el proceso de «reciclaje» de depósitos se ralentiza y la expansión monetaria disminuye.
Exceso de reservas de los bancos
Los bancos no están obligados a prestar todo lo que les permite el coeficiente legal. Si deciden mantener reservas por encima del mínimo exigido (exceso de reservas), el multiplicador efectivo será inferior al teórico. Esto ocurre especialmente en períodos de incertidumbre económica, cuando los bancos se vuelven más cautelosos con la concesión de créditos.
Demanda de crédito
El multiplicador no opera automáticamente. Se necesita que existan agentes económicos dispuestos a tomar préstamos. En recesiones o períodos de aversión al riesgo, la demanda de crédito puede caer, reduciendo el efecto multiplicador incluso si los bancos disponen de fondos para prestar.
| Factor | Efecto sobre el multiplicador |
|---|---|
| Menor coeficiente de caja | Aumenta el multiplicador |
| Mayor retención de efectivo | Reduce el multiplicador |
| Más exceso de reservas | Reduce el multiplicador |
| Menor demanda de crédito | Reduce el multiplicador |
| Mayor confianza en los bancos | Aumenta el multiplicador |
El multiplicador en distintos coeficientes de reserva: comparación internacional
No todos los países aplican el mismo coeficiente de caja, lo que genera diferencias significativas en el multiplicador teórico:
| País o región | Coeficiente de caja (aproximado) | Multiplicador teórico |
|---|---|---|
| China | 7 – 10% | 10 – 14 |
| Brasil | ~21% (variable) | ~4,8 |
| Estados Unidos | 0% (desde marzo 2020) | Indeterminado |
| Unión Europea | 1% (depósitos > 2 años: 0%) | Hasta 100 |
| Reino Unido | Sin requerimiento formal | Variable |
Es importante señalar que un coeficiente de caja del 0% no significa que los bancos no mantengan reservas; solo implica que no existe una obligación legal mínima. En la práctica, los bancos mantienen reservas voluntarias por razones de prudencia y gestión de liquidez.
Diferencias entre el multiplicador monetario y conceptos relacionados
Multiplicador monetario vs. multiplicador keynesiano
Aunque ambos se llaman «multiplicador», son conceptos distintos. El multiplicador keynesiano se refiere al efecto que tiene un aumento del gasto público (o de la inversión) sobre el producto total de la economía: un peso gastado genera más de un peso de producción a través de sucesivas rondas de consumo. El multiplicador monetario, en cambio, se refiere exclusivamente a la expansión de la oferta de dinero a través del sistema bancario.
Multiplicador monetario vs. base monetaria
La base monetaria (M0) es el dinero emitido directamente por el banco central: billetes, monedas y reservas bancarias. La oferta monetaria (M1, M2, M3) incluye, además, todos los depósitos bancarios y otros instrumentos líquidos creados por la banca comercial. El multiplicador monetario es precisamente el ratio entre ambas magnitudes.
Multiplicador monetario vs. velocidad del dinero
La velocidad del dinero mide cuántas veces una unidad monetaria cambia de manos en un período determinado. El multiplicador monetario mide cuánto dinero total existe en relación con la base. Ambos conceptos influyen sobre los precios y la actividad económica, pero operan a través de mecanismos diferentes.
| Concepto | Qué mide | Ámbito |
|---|---|---|
| Multiplicador monetario | Ratio entre oferta monetaria y base monetaria | Sistema bancario |
| Multiplicador keynesiano | Efecto del gasto sobre el producto total | Economía real |
| Velocidad del dinero | Frecuencia de circulación de cada unidad monetaria | Transacciones reales |
| Base monetaria | Dinero emitido por el banco central | Política monetaria |
La creación de dinero en la práctica: el debate contemporáneo
Uno de los debates más relevantes en la teoría monetaria contemporánea gira en torno a si el modelo del multiplicador describe con precisión cómo se crea el dinero en la práctica. La visión tradicional (presente en la mayoría de los manuales de macroeconomía) sostiene que el proceso comienza con los depósitos: las personas depositan dinero, los bancos retienen una fracción y prestan el resto, y el ciclo se repite.
Sin embargo, instituciones como el Banco de Inglaterra, en su publicación «Money Creation in the Modern Economy» (2014), han señalado que el proceso real es diferente. Según esta perspectiva, los bancos comerciales no necesitan recibir depósitos previos para otorgar préstamos. Cuando un banco aprueba un crédito, simplemente crea un depósito nuevo mediante un asiento contable, generando dinero electrónico de la nada (ex nihilo). Las reservas se buscan después, no antes, del otorgamiento del préstamo.
Esta observación ha llevado a numerosos economistas y analistas a cuestionar la utilidad del modelo del multiplicador como herramienta explicativa. Desde esta óptica, el multiplicador no sería una «mecánica de creación de dinero», sino un simple ratio estadístico que refleja, a posteriori, la proporción entre la oferta monetaria y la base monetaria.
En contraposición, quienes defienden la relevancia del modelo argumentan que, si bien la mecánica contable puede diferir de la descripción simplificada de los manuales, el resultado agregado es consistente con lo que el multiplicador predice: la oferta monetaria es un múltiplo de la base monetaria y el coeficiente de caja sigue siendo una restricción efectiva (directa o indirecta) sobre la expansión crediticia.
Aplicaciones del multiplicador monetario en política económica
Política monetaria expansiva
Cuando un banco central desea estimular la economía, puede reducir el coeficiente de caja. Esto aumenta el multiplicador y permite a los bancos expandir el crédito con la misma base monetaria. También puede inyectar liquidez comprando activos financieros (operaciones de mercado abierto), incrementando la base monetaria y, a través del multiplicador, la oferta total de dinero.
Política monetaria restrictiva
Para frenar la inflación o enfriar una economía sobrecalentada, el banco central puede elevar el coeficiente de caja, reduciendo el multiplicador y contrayendo el crédito disponible. También puede vender activos financieros para drenar liquidez del sistema.
Flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing)
Tras la crisis financiera de 2008, los principales bancos centrales del mundo (la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón) implementaron programas masivos de compra de activos para expandir la base monetaria. Sin embargo, el multiplicador efectivo se desplomó, ya que los bancos optaron por acumular reservas en lugar de expandir el crédito. Este fenómeno evidenció una de las limitaciones prácticas más importantes del modelo: aumentar la base monetaria no garantiza automáticamente un aumento proporcional de la oferta monetaria si los bancos no trasladan esa liquidez al sector real de la economía.
Críticas al multiplicador monetario
Desde la teoría económica convencional
Dentro del propio mainstream económico, el modelo del multiplicador ha sido cuestionado por su excesiva simplificación. Los economistas poskeynesianos, por ejemplo, argumentan que el modelo invierte la causalidad real: no son los depósitos los que crean los préstamos, sino los préstamos los que crean los depósitos. Bajo esta lectura, los bancos otorgan créditos en función de la demanda solvente y luego buscan las reservas necesarias para cumplir con las exigencias regulatorias.
Después de 2008, incluso bancos centrales como el Banco de Inglaterra reconocieron que la descripción tradicional del multiplicador presente en los manuales de texto es una simplificación que no refleja la mecánica real de la creación monetaria.
Desde la perspectiva de los ciclos económicos
Una corriente crítica sostiene que el sistema de reserva fraccionaria (y, por extensión, el efecto multiplicador) es una fuente estructural de inestabilidad económica. La expansión artificial del crédito que permite el multiplicador reduce los tipos de interés por debajo de lo que reflejaría el ahorro real de la sociedad. Esto envía señales distorsionadas a los empresarios, quienes inician proyectos de inversión a largo plazo que solo resultan viables mientras el crédito barato persista. Cuando el flujo crediticio se detiene o se revierte, esos proyectos resultan insostenibles, generando liquidaciones masivas, desempleo y recesión.
Desde esta perspectiva, el multiplicador no es un mecanismo neutral de transmisión monetaria, sino un engranaje que amplifica los ciclos de auge y caída (boom and bust). La solución propuesta por esta corriente es la adopción de un coeficiente de reserva del 100% para los depósitos a la vista, lo que eliminaría el efecto multiplicador y la creación de dinero por parte de la banca comercial.
Desde la perspectiva del riesgo sistémico
Los críticos del sistema de reserva fraccionaria señalan que el multiplicador genera una fragilidad inherente: la cantidad de dinero que los bancos prometen devolver a sus depositantes es muy superior al dinero que realmente poseen. Esto hace al sistema vulnerable a las corridas bancarias (bank runs), donde un retiro masivo de depósitos puede llevar a la quiebra de entidades que, en condiciones normales, son solventes.
La existencia de fondos de garantía de depósitos y de la función de prestamista de última instancia del banco central mitiga este riesgo, pero no lo elimina. Además, estos mecanismos de protección generan lo que se conoce como riesgo moral (moral hazard): al saber que serán rescatados, los bancos pueden incurrir en comportamientos más arriesgados de lo que lo harían en ausencia de esa red de seguridad.
Defensas del multiplicador y del sistema de reserva fraccionaria
Quienes defienden el sistema argumentan que la reserva fraccionaria y su efecto multiplicador permiten una asignación eficiente del ahorro: en lugar de que el dinero permanezca ocioso en las cámaras de los bancos, se canaliza hacia la inversión productiva, el consumo y la creación de empleo.
Desde la perspectiva monetarista, el multiplicador es una herramienta analítica útil para que los bancos centrales estimen el efecto de sus decisiones sobre la oferta monetaria total. Si bien no es una relación mecánica perfecta, proporciona un marco de referencia para la conducción de la política monetaria.
Además, los defensores del sistema señalan que las economías modernas han desarrollado una extensa red de regulación prudencial (coeficientes de capital, pruebas de estrés, supervisión bancaria, seguros de depósitos) diseñada para contener los riesgos inherentes a la reserva fraccionaria.
El multiplicador monetario y la inflación
La relación entre el multiplicador y la inflación es directa, aunque no lineal. Si la oferta monetaria se expande a un ritmo superior al crecimiento de la producción real de bienes y servicios, el exceso de dinero presiona al alza sobre los precios. El multiplicador monetario es uno de los canales a través de los cuales se materializa esa expansión.
Sin embargo, como se evidenció tras la crisis de 2008, un aumento de la base monetaria no siempre se traduce en un aumento proporcional de la oferta monetaria. Si los bancos acumulan reservas sin expandir el crédito (por cautela propia o por falta de demanda solvente), el multiplicador efectivo cae y la transmisión hacia los precios se debilita. Este es precisamente el escenario que vivieron las principales economías occidentales entre 2009 y 2020, donde masivas inyecciones de liquidez coexistieron con tasas de inflación históricamente bajas.
La situación cambió radicalmente entre 2021 y 2023, cuando la combinación de estímulos fiscales sin precedentes, restricciones de oferta post-pandemia y una expansión monetaria acumulada contribuyó a un repunte inflacionario significativo en buena parte del mundo.
Casos históricos relevantes
La hiperinflación en la República de Weimar (1921-1923)
La Alemania de entreguerras es el ejemplo clásico de lo que ocurre cuando la creación de dinero (tanto por la vía de la emisión directa como por la expansión crediticia) se descontrola. El Reichsbank financió el gasto público mediante la impresión masiva de marcos, y el sistema bancario amplificó esta expansión a través del multiplicador. El resultado fue una destrucción total del valor de la moneda.
La crisis financiera de 2008
La crisis de las hipotecas subprime mostró los riesgos del efecto multiplicador en su dimensión más extrema. Los bancos habían expandido el crédito muy por encima de lo que sus reservas podían soportar, creando una pirámide de activos financieros respaldados por préstamos de dudosa calidad. Cuando la confianza se evaporó y los depositantes e inversores quisieron recuperar su dinero simultáneamente, el sistema se paralizó.
Argentina y el «corralito» (2001)
El caso argentino de diciembre de 2001 ilustra de forma cruda lo que ocurre cuando el multiplicador opera en reversa. Ante una crisis de confianza generalizada, los depositantes intentaron retirar masivamente sus fondos. Como el sistema bancario, por definición en la reserva fraccionaria, no disponía de suficiente dinero físico para cubrir todos los depósitos, el gobierno restringió las extracciones bancarias mediante el llamado «corralito». Este episodio demostró que la promesa implícita del sistema bancario (que cada depositante puede retirar su dinero en cualquier momento) es una ficción operativa que solo funciona mientras no sea puesta a prueba por una mayoría de depositantes al mismo tiempo.
Coeficiente de caja del 100%: la alternativa radical
Diversos economistas a lo largo de la historia han propuesto abolir la reserva fraccionaria y establecer un coeficiente de caja del 100% para los depósitos a la vista. Entre los proponentes más destacados de esta idea se encuentran figuras tan diversas como Irving Fisher (con su «Plan de Chicago» en los años 30), el economista inglés Frederick Soddy, y pensadores de distintas tradiciones que han argumentado que los bancos no deberían poder crear dinero a partir de los depósitos de sus clientes.
Bajo un sistema de reserva del 100%, el multiplicador monetario desaparecería: cada unidad depositada permanecería íntegramente en reserva, y los bancos solo podrían prestar dinero que sus clientes les hubieran entregado explícitamente para ese fin (a través de depósitos a plazo o instrumentos similares). Esto eliminaría el riesgo de corridas bancarias sobre los depósitos a la vista y separaría la función de custodia del dinero de la función de intermediación crediticia.
Los detractores de esta propuesta sostienen que restringiría severamente la disponibilidad de crédito, encarecería los préstamos y frenaría el crecimiento económico.
El multiplicador monetario en la era digital
La digitalización de las finanzas plantea nuevos interrogantes sobre el futuro del multiplicador monetario. Las monedas digitales de bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés), las criptomonedas y las plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi) están reconfigurando los canales por los que circula el dinero.
Si un banco central emite una moneda digital que los ciudadanos pueden mantener directamente (sin necesidad de depositarla en un banco comercial), el efecto multiplicador podría reducirse significativamente, ya que una porción mayor del dinero permanecería fuera del sistema bancario tradicional. Por otro lado, si las CBDC se diseñan de modo que operen a través de los bancos comerciales, el multiplicador podría mantenerse o incluso potenciarse.
Resumen de puntos clave
- El multiplicador monetario describe cómo el sistema bancario de reserva fraccionaria expande la oferta de dinero a partir de la base monetaria.
- Su fórmula simplificada es m = 1/c, donde c es el coeficiente de caja.
- En la práctica, el multiplicador efectivo es menor que el teórico, debido a la retención de efectivo por parte del público, el exceso de reservas bancarias y las variaciones en la demanda de crédito.
- El concepto ha sido cuestionado tanto desde la economía convencional (que señala que la causalidad real es inversa a la descrita en los manuales) como desde perspectivas críticas de la reserva fraccionaria (que lo consideran un mecanismo generador de inestabilidad).
- La crisis de 2008, la era del quantitative easing y el surgimiento de las monedas digitales han puesto en entredicho la capacidad predictiva y explicativa del modelo tradicional del multiplicador.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es el multiplicador monetario?
El multiplicador monetario es un coeficiente que indica cuántas veces se expande la oferta de dinero en una economía a partir de la base monetaria, como consecuencia del funcionamiento del sistema bancario de reserva fraccionaria. En términos simples, muestra cuánto «dinero nuevo» puede generar el sistema bancario a partir de cada unidad de dinero emitida por el banco central.
¿Cómo se calcula el multiplicador monetario?
La fórmula simplificada es m = 1 / c, donde «c» es el coeficiente de caja o encaje legal. La fórmula ampliada, que incorpora la retención de efectivo por parte del público, es m = (1 + e) / (e + c), donde «e» es el coeficiente de efectivo en manos del público. Cuanto menor es el coeficiente de caja, mayor es el multiplicador.
¿Cuál es la diferencia entre el multiplicador monetario y el multiplicador keynesiano?
El multiplicador monetario se refiere a la expansión de la oferta de dinero a través del sistema bancario, mientras que el multiplicador keynesiano se refiere al efecto que un incremento en el gasto (público o privado) tiene sobre el producto total de la economía. Son conceptos que operan en ámbitos distintos: el primero en la esfera monetaria y el segundo en la esfera de la producción y el empleo.
¿Por qué el multiplicador monetario real es menor que el teórico?
Porque el modelo teórico asume que todo el dinero se deposita en los bancos (nadie retiene efectivo), que los bancos prestan el máximo permitido (sin exceso de reservas) y que siempre existe demanda solvente de crédito. En la práctica, ninguna de estas condiciones se cumple completamente, por lo que el multiplicador efectivo es siempre inferior al valor teórico.
¿El multiplicador monetario genera inflación?
No necesariamente de forma directa, pero es uno de los canales a través de los cuales puede producirse. Si la expansión de la oferta monetaria (amplificada por el multiplicador) supera el crecimiento de la producción de bienes y servicios, el exceso de dinero tiende a traducirse en un aumento sostenido del nivel general de precios.
¿Qué pasaría si el coeficiente de caja fuera del 100%?
El multiplicador monetario desaparecería. Los bancos no podrían crear dinero a partir de los depósitos a la vista, eliminando el riesgo de corridas bancarias por ese concepto y separando la función de custodia de la de intermediación crediticia. Los críticos de esta propuesta argumentan que reduciría drásticamente la disponibilidad de crédito en la economía; sus defensores sostienen que eliminaría una fuente estructural de inestabilidad y de distorsión de los tipos de interés.