Milei y el espejismo libertario

Hay una trampa intelectual en la que caen incluso personas de buena fe dentro del espacio liberal, confundir el lenguaje con el contenido. Milei habla como Rothbard, cita a Mises, insulta a los keynesianos y agita la motosierra. Pero gobernar no es hablar, y lo que Milei está haciendo en el gobierno, medido con el único criterio que importa, contradice en puntos esenciales el programa que proclama.

Hay muchos que compraron la retórica de Milei y lo apoyan solo por posición ideológica, debemos ser críticos y ver como avanza su gestión.

El superávit no es lo que parece

Milei exhibe con orgullo el superávit fiscal. Tres meses consecutivos en terreno positivo, algo que Argentina no veía desde hace años (antes financiaban gasto con emisión). Los libertos (porque no son libertarios reales, son influencers que como mucho leyeron camino de servidumbre de Hayek) lo festejan. Pero vale pararse a pensar con precisión qué es, exactamente, un superávit.

Cuando el Estado recauda más de lo que gasta, no devuelve nada a nadie realmente. Los recursos permanecen en manos del aparato del Estado, disponibles para usos que el gobierno va a decidir. Si ese excedente se aplica al pago de deuda pública, como está pasando, el efecto sobre el sector productivo es el siguiente: se lo expropió con impuestos, y ese dinero va a engrosar los bolsillos de los acreedores financieros del Estado, es decir, de quienes prestaron a gobiernos anteriores sabiendo perfectamente que la devolución sería costeada por los contribuyentes. El contribuyente paga dos veces: primero cuando se emitió deuda en su nombre sin su consentimiento, y ahora cuando sus impuestos sirven para honrar esa deuda.

La única respuesta libertaria ante la deuda pública es la repudiación. Nadie firmó ese contrato voluntariamente. Nadie cedió su consentimiento para que el Estado se endeudara en su nombre. Los acreedores del Estado no son acreedores inocentes de una transacción privada legítima, sabían que prestarle a un gobierno significa cobrar con dinero extraído por la fuerza de terceros. Son cómplices del sistema, no víctimas a proteger.

Milei no repudió nada. Llegó al FMI con el sombrero en la mano, renegoció condiciones, y hoy honra compromisos que ningún argentino asumió voluntariamente. Recordemos que Caputo es amiguito del FMI. El superávit que celebra sirve precisamente para financiar esa capitulación ante los acreedores internacionales.

Los impuestos que subieron

Milei prometió explícitamente, en reiteradas ocasiones y con énfasis casi mesiánico, que no subiría impuestos. A cinco meses de gobierno, subió retenciones, amplió la base de ciertos gravámenes y extendió la aplicación de otros. Los argumentos que da para justificarlo son exactamente los argumentos que cualquier político convencional da cuando hace lo mismo, la situación de emergencia lo requería, es transitorio, es necesario para estabilizar.

El mismo dijo que se cortaría un brazo antes de subir un impuesto.

Esto no es un detalle menor. Es una ruptura del compromiso más importante. Si un gobierno que se proclama libertario puede subir impuestos en nombre de la estabilización, entonces cualquier gobierno puede hacer cualquier cosa en nombre de cualquier emergencia. El principio queda vacío. Rothbard no admitía esa lógica, la tributación es una expropiación coactiva, y aumentarla no se justifica bajo ningún argumento de conveniencia macroeconómica.

La guerra a la inflación como revictimización

El fenómeno inflacionario en Argentina tiene una particularidad notable y es que el argentino promedio hace décadas que no guarda valor en pesos. Sus ahorros están en dólares, sus cálculos se hacen en dólares, su vida económica real funciona en dólares. El peso es una moneda que se usa por imposición del Estado, no por elección del mercado.

Tenemos lo que llamamos: Dólares debajo del colchón. Es decir, dólares comprados en cuevas que no están declarados ante el AFIP.

En ese contexto, la estrategia de Milei de estabilizar el peso y frenar la inflación mediante contracción fiscal y tipo de cambio administrado tiene una consecuencia que es que el costo de esa estabilización recae principalmente sobre quienes más sufrieron la inflación previa. Las jubilaciones licuadas en diciembre y enero, los salarios reales destruidos, la clase media que vendió dólares para llegar a fin de mes durante el primer trimestre, todos ellos financiaron el proceso de desinflación. El Estado los expolió con inflación primero, y los volvió a usar como amortiguador del ajuste después.

Un gobierno que genuinamente quisiese dejar de agredir a esa gente haría lo contrario, dejaría al peso morir a la velocidad que el mercado determine, sin administrar ese proceso a expensas de los mismos de siempre.

El FMI como señal definitoria

Pocos datos son tan elocuentes sobre la naturaleza real del gobierno Milei como su relación con el Fondo Monetario Internacional. El FMI no es una institución neutral de asistencia técnica. Es el brazo financiero del orden estatista global, el mecanismo mediante el cual los países periféricos son mantenidos en una dependencia permanente que beneficia a los grandes acreedores internacionales y a los gobiernos que los respaldan.

Cualquier acuerdo con el FMI viene atado a condiciones que no son fijadas por el pueblo argentino sino por burócratas internacionales que responden a intereses de Washington. Milei, que en campaña presentaba su cruzada como una batalla contra la casta, llegó a la presidencia y su primer movimiento en política financiera internacional fue alinearse con la institución que mejor encarna todo lo que él decía combatir. No hay manera de leer eso como un gesto libertario.

Además, Milei ha sido muy crítico con el FMI y, particularmente con Caputo, quien es hoy su ministro de economía. Lo importante acá es que el esta haciendo lo mismo que el criticaba cuando se hizo conocido en televisión.

Lo que el ventanismo no admite ver

Mucha gente joven llegó a Mises y a Rothbard a través de Milei y creo que eso tiene algo de valor. Pero ese valor no puede servir como cheque en blanco para ignorar lo que está haciendo en el gobierno.

Milei no puede ser simplemente marketing, también tiene que aplicar las ideas que el mismo dice defender.

Y lo que está haciendo en el gobierno es administrar el Estado con retórica libertaria. Subió impuestos, honra deuda ilegítima, mantiene el cepo, mantiene el Banco Central, se alineó con el FMI, salvó el peso en lugar de dejarlo morir.a manera es hacerle un flaco favor a las ideas que decimos defender.

Miguel Hernández

Miguel Hernández

Analista económico especializado en teoría monetaria, mercados financieros y política económica. Mi trabajo ha sido referenciado por medios como Revista Marca, Centro Urbano, Escenario Mundial, y Visión Liberal. Orador TEDx (2018). Estudiante de Marketing por la Universidad de Palermo, premio al Mejor Proyecto en Publicidad (2024). Actualmente desarrollo Atlas HQ (atlashq.us).

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