Cayó otro banco más, y este podría ser el primero de varios. En estos tiempos de inestabilidad financiera, orquestada por los monopolios centrales de la banca y el dinero fiat, no es sorprendente ver el colapso de otra institución bancaria. El Metropolitan Capital Bank & Trust de Chicago, cerrado por reguladores el 30 de enero de 2026, no es un evento aislado, sino un síntoma clásico del ciclo económico artificial inducido por la intervención estatal.
Como defensor de la Escuela Austríaca de Economía, argumenté en reiteradas ocasiones que el sistema de reservas fraccionarias, respaldado por el Estado y alimentado por la expansión crediticia de la Reserva Federal, inevitablemente lleva a malinversiones, booms insostenibles y bustos destructivos. (Para más información sobre este tema recomiendo la lectura de Jesús Huerta de Soto «Dinero, Crédito Bancario y Ciclos economicos»)
La Situación Financiera del Metropolitan Capital Bank & Trust
El Metropolitan Capital Bank & Trust era un banco chico con una sola sucursal en Chicago, enfocado en préstamos comerciales e industriales (C&I). Según los datos disponibles del tercer trimestre de 2025, el banco reportaba activos totales de aproximadamente $261.1 millones y depósitos de $212.1 millones. Sin embargo, sus pasivos ascendían a $257 millones, dejando un ratio de capital neto de equity de apenas 1.62%, un nivel alarmantemente bajo que indica una capitalización insuficiente para absorber pérdidas. Para contextualizar, los reguladores bancarios típicamente requieren ratios de capital de al menos 8-10% para considerar a un banco bien capitalizado; cualquier cosa por debajo se considera muy vulnerable.
Además, el banco mantenía $43 millones en pasivos contra avances del Federal Home Loan Bank (FHLB), lo que muestra nuevamente problemas de liquidez crónicos, ya que estos préstamos son generalmente un último recurso para instituciones en apuros.
Su portafolio de préstamos estaba fuertemente expuesto a préstamos C&I, uno de los más grandes en su categoría a nivel local. Esta concentración en sectores sensibles a las fluctuaciones económicas, como la industria y el comercio, aumentó su fragilidad. Los reguladores citaron «condiciones unsafe and unsound» y una «posición de capital deteriorada» como las razones inmediatas para el cierre, con un costo estimado de $19.7 millones para el Fondo de Seguro de Depósitos de la FDIC.
En criollo, el banco operaba con márgenes muy bajos, dependiente de préstamos de alto riesgo y financiamiento externo, en un entorno de tasas de interés elevadas que erosionaron el valor de sus activos y aumentaron las moras en préstamos.
¿Por Qué Cayó el Banco?
El fracaso del Metropolitan no es el resultado de una «mala gestión» aislada, sino una manifestación del ciclo económico austriaco (TACE). Como explicó Rothbard en su libro Man, Economy, and State (1962) y The Case Against the Fed (1994), los bancos centrales como la Reserva Federal distorsionan el mercado al mantener tasas de interés artificialmente bajas a través de la expansión crediticia. Esto incentiva malinversiones: empresas y bancos toman riesgos excesivos, invirtiendo en proyectos que parecen rentables solo bajo condiciones de dinero barato.
En el caso de Metropolitan, la exposición a préstamos C&I refleja precisamente esto. Durante periodos de expansión crediticia post-pandemia, los bancos como este extendieron crédito a industrias volátiles, asumiendo que el boom continuaría. Pero cuando la Fed eleva las tasas para combatir la inflación (que ella misma crea), los prestatarios enfrentan costos más altos, llevando a defaults y a una erosión de capital bancario.
El entorno de tasas altas presionó balances débiles, como se vio en crisis previas como la subprime de 2008, donde la política monetaria expansiva del Fed creó una burbuja inmobiliaria que después estalló.
Además, el sistema de reservas fraccionarias agrava el problema. Los bancos prestan dinero que no tienen (creando depósitos de la nada), lo que genera inestabilidad inherente. Sin el respaldo de la FDIC, que crea un moral hazard al garantizar depósitos y alentar comportamientos riesgosos, bancos como Metropolitan no habrían llegado tan lejos. Como argumentó Rothbard en What Has Government Done to Our Money? (1963), este sistema es fraudulento y propenso a corridas bancarias y colapsos.
Según varios foros, malas inversiones y préstamos fallidos fueron el detonante inmediato, pero el contexto macro es el de un bust inducido por la Fed, con $337 mil millones en pérdidas no realizadas acechando en el sistema bancario más amplio.
¿Cuál Era la Solución?
En un sistema verdaderamente libre, sin intervención estatal, no habría solución gubernamental, el banco debería haber fallado sin bailouts. La FDIC, al absorber las pérdidas y transferir depósitos a First Independence Bank, perpetúa el moral hazard, alentando a otros bancos a tomar riesgos similares sabiendo que los contribuyentes van a pagar la cuenta. La solución es abolir la Reserva Federal, eliminar las reservas fraccionarias y retornar a un patrón oro con banca libre con un coficiente de caja del 100% para depósitos a la vista. Bajo este sistema, los bancos no podrían crear dinero inflacionario, y las fallas serían locales y correctivas, no sistémicas.
Si Metropolitan hubiera operado con reservas completas, sus préstamos riesgosos habrían sido limitados por depósitos reales, evitando la sobreexpansión. Como Hayek explicó en Prices and Production (1931), permitir el bust purga las malinversiones, permitiendo una recuperación genuina basada en ahorros reales, no en crédito ficticio.
Lecciones para el Futuro
Este caso nos muestra nuevamente que las crisis bancarias no son fallas del capitalismo salvaje, sino del intervencionismo estatal. El TACE (o el ABCT en inglés) nos muestra que los booms artificiales siempre terminan en busts; ignorar esto implica más inflación, deuda y desigualdad.
En última instancia, la libertad económica (sin monopolios monetarios) es la clave para la prosperidad. Mientras persistamos en este sistema cartelizado, vamos a ver más Metropolitan Capitals colapsar.
