Competencia de monedas: la promesa que nunca llegó

Hayek tenía razón en su diagnóstico. Tenía razón en señalar que el monopolio estatal sobre el dinero es la raíz de la inflación crónica, que entregar a los gobiernos el control exclusivo de la emisión monetaria es entregarles una herramienta de saqueo sin contrapeso institucional posible. Su propuesta de 1976, desarrollada en La desnacionalización del dinero, fue necesaria: que los bancos privados emitan sus propias monedas, que los consumidores elijan, que la competencia elimine a las malas monedas del mismo modo que elimina a los malos productos.

En enero de este año, el BCRA aprobó un conjunto de normativas para fomentar la competencia de monedas, con el objetivo de permitir que personas y comercios utilicen la moneda que deseen en sus transacciones cotidianas, igualando la eficiencia de los distintos medios de pago en pesos y en dólares. En diciembre de 2024, Milei anunció que todos los argentinos podrán utilizar la moneda que quieran en sus transacciones cotidianas, aclarando que esto significa que desde ese momento cada argentino puede comprar, vender y facturar en dólares o la moneda que considere, exceptuando el pago de impuestos, que por ahora seguirá siendo en pesos.

Esa última frase lo dice todo. Exceptuando el pago de impuestos. La frase más reveladora que un político puede pronunciar sin darse cuenta de lo que acaba de confesar.

Porque si el Estado exige que le paguen sus tributos en pesos, el peso no compite con ninguna otra moneda. El peso es obligatorio. El dólar es tolerado. Eso no es competencia de monedas, es una concesión cosmética que deja intacta la estructura coercitiva sobre la cual descansa todo el sistema monetario argentino. Podés facturar en dólares, sí. Pero el peso sigue siendo la moneda del fisco. Y como el fisco jamás va a reducirse al punto de volverse irrelevante, el peso jamás va a desaparecer por la presión competitiva del mercado.

Mientras tanto, el cepo sigue vigente en sus dimensiones esenciales. Ya se puede facturar en dólares, según el propio Caputo, pero el cepo como tal no se ha eliminado. El argentino que quiere comprar dólares para ahorrar sigue enfrentando un sistema de restricciones administrativas, tipos de cambio diferenciales y percepciones impositivas diseñadas para desincentivar la dolarización real de su patrimonio. El BCRA existe, opera y controla. El Banco Central que Milei prometió cerrar sigue dictando las reglas del juego cambiario.

Miguel Hernández

Miguel Hernández

Analista económico especializado en teoría monetaria, mercados financieros y política económica. Mi trabajo ha sido referenciado por medios como Revista Marca, Centro Urbano, Escenario Mundial, y Visión Liberal. Orador TEDx (2018). Estudiante de Marketing por la Universidad de Palermo, premio al Mejor Proyecto en Publicidad (2024). Actualmente desarrollo Atlas HQ (atlashq.us).

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